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ANGKOR, CIUDAD MEDIEVAL |
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Angkor es una obra maestra de equilibrio ecológico, es "el milagro de un pacto entre la tierra, el agua, los hombres y los dioses"- Las cinco torres del templo - montañas que se ven reflejadas en una de las fosas alimentadas por los antiguos lagos artificiales, reflejando una imagen sobrenatural-. Durante la Edad Media, en el antiguo reino de Kampuchea nació una brillante civilización cimentada en un pacto inquebrantable entre lo sagrado y lo profano. Un gobernante se atrevió a construir una inmensa "fábrica de arroz" mediante la arquitectura hidrológica, en donde el templo fue cimiente de una cultura tecnológica floreciente. El alba de la civilización tuvo lugar en regiones del planeta en donde el hombre supo inteligentemente conjugar el agua con la tierra. Así ocurrió en el Eufrates y el Tigris, en el valle del Nilo, donde 10.000 años antes de nuestra era florecieron las imponentes civilizaciones egipcias y mesopotámicas. Así también ocurrió en el Indo y el Ganges, dando lugar a la civilización de la India y en los ríos Yangzekiang y Huangho, donde surgió con la dinastía X, hace 4.500 años, el gran imperio chino. Si bien cronológicamente estas fueron las primeras grandes culturas que conoció la humanidad, el aprovechamiento de importantes cursos de agua generó otras destacadas culturas. Este es el caso de la civilización Khmer, que surgió en la cuenca del Menam y Mekong, en Kampuchea (Camboya) a comienzos de nuestra era. A partir del VII y hasta el siglo XV ésta constituyó una brillante civilización destacándose su capital, la ciudad de Angkor. Esta ciudad llegó a su momento de mayor esplendor a contar con una población de casi un millón de habitantes. En esa misma época (Edad Media), las principales ciudades europeas apenas superaban los veinte mil habitantes. Este lugar de Camboya, que fue la capital del reino Khmer entre los siglos IX y XIV, ofrece un ejemplo perfecto del proyecto tecnológico-agrícola mediante el cual una civilización se dotó de un formidable medio de producción de alimentos, sin el cual jamás hubiera sido posible el surgimiento de una cultura importante en el marco hostil de la selva virgen y de la jungla indochina. Se recordará a este respecto, que Angkor es un vasto conjunto constituido por decenas de templos y "ciudades satélites", como por las instalaciones hidrológicas necesarias para la agricultura y la vida cotidiana de la población Khmer. PACTO SAGRADO. Angkor es en efecto, el milagro de un pacto entre la tierra, el agua, los hombres y los dioses. Al conjugarse estos cuatro factores dieron nacimiento a una de las más grandes civilizaciones del Asia medieval. Incluso antes del comienzo de nuestra era, la India propagaba por los países y regiones próximas a ella, los frutos de su civilización, en particular sus religiones y su arte. Tal es el caso ante todo de la isla de Ceilán, que desde el siglo III de de J.C., experimentó la influencia del budismo. En cambio el Asia suroriental, es decir Birmania, Indochina y las islas de Java y Balí, no conocerán la penetración de corrientes indias hasta los primeros siglos de nuestra era. El comercio de productos exóticos entre el Lejano Oriente y el Imperio Romano fue el motor esencial de esta difusión de los cultos búdicos e hinduistas por todo el sudeste de Asia. Los vínculos establecidos en esta época entre la India y las regiones del Lejano Oriente se perpetuaron a veces durante varios siglos después de haber finalizado las relaciones puramente comerciales. Se advierte en efecto, una especie de reparto de zonas de influencia entre la India y China en esta región del mundo. Esto explica el nombre de Indochina que lleva la península surcada por los grandes ríos, que son por una parte el Menam y le Mekong, donde florecen culturas influidas por la India, y por otra el río Rojo, que riega las provincias que gravitan la orbita de la influencia china. Artículo publicado en la Revista Arroz No.6 de Junio de 1996. |
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